Alicia Soto Epuyao

Alicia Epuyao Lavado

"Hola, mi nombre es Alicia Soto Epuyao. Quiero comentarles respecto de mi tía abuela, Alicia Epuyao. No tengo noción de la vida sin haber estado con ella desde el primer día que yo nací. Compañera de muchas vivencias, hasta que se murió. Una mujer fuerte, un mujerón digo yo. Pocas conocías para la época en la que ella se desempeñó tanto profesional como persona también en esta ciudad. Yo siempre digo que ella en la escuela 2 era la directora y eso es casi como ser presidente de un país. Era muy maternal, pero desde el ámbito de entregar enseñanzas. Una mujer formada en las escuelas normalistas, muy fuerte y firme de carácter. Creo que muy pocas veces la vi apenada o enferma, muy pocas veces, y viví con ella toda mi vida desde que nací. En la misma casa yo le decía con mucho cariño mi malín por mamá Alicia. Compañera de viaje, ella. Todos nuestros veranos los pasábamos en el norte, en Vicuña, luego en Tongoy, luego nos íbamos a Viña donde los familiares del marido de mi tía Alicia, Mario Uribe. Pasaba tardes enteras yo acá en la escuela 2 en la oficina de ella. Jugaba con los timbres. Salía a los recreos a acompañar a sus niños porque los cuidaba desde lejos y siempre les daba instrucciones de cómo cuidarse, de ser buenos niños. Se preocupaba en los recreos a las mañanas que fueran a tomar desayuno con esas galletas duras como de chocolate y el café con leche o la leche. Siempre estuvo al lado mío. Nunca me abandono. El día que se fue sentí que se me fue la vida. Hasta el día de hoy la recuerdo con mucho amor y respeto. Tengo muchas cosas que hablar de ella. Podría hacer un libro. Me formó en mi carácter, me formó en los valores. Aprendí mucho de ella. Cómo ser mamá. Nunca me voy a olvidar que me sentaba en las tardes de verano. Cuando estábamos de vacaciones a hacer dictado de 10, 12 palabras para que yo aprendiera a escribir bien. Era muy importante. Le agradezco a ella la vida que me dio. Le agradezco a ella que me mostró que no hay límites. No hay límites. No hay límites. Le agradezco a ella que me mostró que no hay límites. Los límites se los pone uno. Una mujer buena moza. Buena pa' tomar sol, pa' bañarse. Me enseñó a nadar en Tongoy en el mar. Todavía recuerdo su olor, sus manos, sus uñas, su pelo. Nada más que darle gracias a esta mujer. Y voy a paso firme. A veces un poco lento gracias a ella en esta vida. La fui a ver el otro día al cementerio, creo que fue ayer o antes de ayer, no me acuerdo. Y siempre he conversado con ella. Aún extraño las llamadas telefónicas porque yo me fui a Santiago a trabajar y estudiar. Gracias a ella, todo su apoyo. Aún extraño las llamadas telefónicas que a veces terminábamos peleando porque el carácter lo teníamos muy parecido. Y todos los consejos que me daba siempre."
Ministerio de las Culturas Municipalidad Colun

Con el apoyo tecnológico de:

AWS Azure Algolia

Repositorio hecho gracias a los aportes del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural a través del Fondo de Mejoramiento Integral de Museos.

Abrir | |
| |